Lipoedema y linfedema

El lipoedema ha sido descrito como una condición familiar que afecta predominantemente mujeres y se caracteriza por un depósito patológico de grasa y edema en los miembros inferiores. 
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Terapia física: Oscilación profunda.

Los dispositivos de oscilación profunda utilizan pulsos electrostáticos que al contacto con la piel generan fuerzas de fricción y atracción en los tejidos subcutáneos. 
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Terapia física, Ondas de choque.

Al aplicar un tratamiento de ondas de choque sobre una zona afectada, se modifica la composición de los tejidos y se promueve de forma acelerada la reparación tisular. El metabolismo mejora y la circulación tisular incrementa de forma local. Las ondas de choque, resultan útiles para tratar calcificaciones dolorosas que se forman en algunos tejidos y  pueden ser disueltas y posteriormente re-absorbidas. En el caso de puntos gatillo bien localizados y remotos, también resulta una herramienta útil.
A pesar de los resultados reportados en diferentes publicaciones sobre la variada utilidad de la terapia con ondas de choque en diversas tendinopatías, también existen reportes de dudosa efectividad para algunas patologías, por lo que resulta necesario identificar las posibles causas y determinar si se trata de una modalidad terapéutica útil o no. En un estudio realizado en pacientes con diferentes tipos de tendinopatía sobre la experiencia de la enfermedad y los resultados del tratamiento se obtiene información muy interesante para definir a la terapia como exitosa. En general, se identificaron dos tipos de pacientes: aquellos sin tratamiento previo y con expectativa de recuperación y conocimiento de su tipo de lesión y el tipo de tratamiento y aquellos pacientes con cronocidad en la patología, pobres resultados a tratamientos previos y una pobre identificación de sus expectativas y temores.
A pesar de ser reconocida por médicos y terapeutas físicos como una herramienta de utilidad en diferentes tendinopatías, es necesario no perder de vista una adecuada comunicación médico-paciente para resolver las dudas que afectan al paciente, mejorar su apego al tratamiento y obtener resultados positivos a largo plazo.
 


La monitorización electromiográfica

La monitorización electromiográfica activa se refiere a la estimulación eléctrica controlada del nervio; y la pasiva, a la actividad muscular espontánea que puede encontrarse durante la monitorización, debido a irritación, tracción, neurotlipsis, neurotripsia, etc. Del nervio. La primera ayuda a la identificación o mapeo del nervio y a evaluar el grado funcional post-exerésis tumoral, mientras que la segunda advierte al cirujano sobre la agresión al nervio para que cese la manipulación o se cambie de abordaje.
 
La electromiografía activa y pasiva del facial es extremadamente útil para cirugía de lesiones en el ángulo pontocerebeloso (schwanoma vestibular), en mastoides y temporal (colesteatoma y glomus yugular) y en la glándula parótida. La monitorización electrofisiológica intraoperatoria del componente motor del VII par craneal durante la cirugía del schwanoma vestibular se considera rutinaria en la mayoría de los centros médicos, lo que conlleva una preservación anatómica del nervio en más del 95% de los casos68,71-73.
 
El procedimiento para la monitorización se inicia insertando subcutáneamente electrodos de aguja para registro en el músculo orbicular de los ojos y orbicular de los labios. Se puede colocar un electrodo adicional en los músculos masetero y trapecio ipsilaterales para identificar la actividad transmitida del V y XI par craneal. El electrodo de tierra, como en todas las monitorizaciones intraquirúrgicas, conviene que sea único, siendo preferible la placa del bisturí eléctrico.

Los electrodos de estimulación se disponen: el ánodo (+) de color rojo en tejido muscular vecino y el cátodo (-) de color negro es una sonda aislada excepto en la punta, colocado por el cirujano en el tejido a identificar.
 
Se consideran preferibles los estimuladores de voltaje constante frente a los de corriente constante.
 
Los parámetros de estimulación utilizados son los siguientes:
– Duración 100 μs
– Frecuencia 5 Hz
– Intensidad: incremento progresivo de 0,05 a 1,0 V con paso fino.
 
En lo referente a los parámetros de registro son:
– Filtro pasabajos 3 kHz.
– Filtro pasaaltos 2 Hz
– Ganancia 100 μV/división.
– Barrido 2 ms /división.
 
La identificación nerviosa se realiza mediante estimulador monopolar de voltaje constante que emite impulsos de 0,1 ms de duración y a una frecuencia de 1 – 5 Hz.
 
En el nervio normal la respuesta umbral electromiográfica es de 0,05 V a 0,2 V. El mapeo del nervio se comienza por voltajes bajos que iremos elevando a medida que barremos la zona sin sobrepasar 0,2 V, ya que esta cifra es el voltaje máximo aconsejable para evitar lesiones irreparables. No obstante, pueden ser necesarios voltajes más altos cuando se estimula a través de la duramadre o del hueso; por ejemplo, la estimulación del nervio facial durante la resección translaberíntica de un schwanoma vestibular.
 


La monitorización electromiográfica intraoperatoria

La monitorización electromiográfica intraoperatoria tiene dos objetivos: identificar el nervio en estructuras dudosas para el cirujano y detectar su posible lesión.
 
Los tipos de monitorización son:
 

  • Electroneurografía: determina la velocidad de conducción nerviosa. Se basa en la estimulación eléctrica del nervio y en el registro de los potenciales evocados musculares. Su finalidad es medir el tiempo de conducción (ms) transcurrido entre el estímulo y el voltaje (mV) de la respuesta.
  • Electromiografía: su objetivo es valorar la amplitud (mV) y tipo de respuesta muscular (espiga, fásica, salvas, fibrilaciones, etc.). Según el tipo de estímulo se denomina:

Espontánea: por compresión tumoral, vascular o inflamatoria del nervio.

Voluntaria: mediante volición.

Evocada: por estímulo eléctrico, térmico, mecánico, químico, etc.

  • Mecanomiografía: detección de la contracción muscular mediante transductor de fuerza o del movimiento por transductor de aceleración (acelerometría).

 


MIO NERVIO FACIAL

La monitorización intraoperatoria del VII par craneal es primordial en cirugía de base de cráneo maxilofacial y otoneurocirugía), ya que estos pacientes presentan un potencial alto riesgo de lesión inadvertida sobre el VII par durante el procedimiento quirúrgico, tanto en su trayecto intracraneal, óseo-temporal como extracraneal.
La monitorización electromiográfica intraoperatoria tiene dos objetivos: identificar el nervio en estructuras dudosas para el cirujano y detectar su posible lesión.