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Anatomía ultrasonográfica del hombro. Parte I: estructuras articulares.

El hombro doloroso, es una queja músculo-esquelética frecuente. Tiene una prevalencia variable dependiendo del tipo de población y la etiología es también diversa: lesiones del manguito rotador, otras lesiones degenerativas, síndromes de atrapamiento, etc. Los avancen en la imagen obtenida por ultrasonido, hoy día permiten la evaluación dinámica y estática de la articulación con resolución de problemas en tiempo real libre de radiaciones para el personal médico y el paciente ofreciendo además un margen de seguridad superior en las intervenciones realizadas y facilitar la toma de decisiones terapéuticas.

Existen seis principales protocolos de revisión para la práctica clínica dependiendo de la región anatómica por revisar: la cabeza de la porción larga del bíceps, la articulación acromioclavicular, la bursa subacromial-subdeltoidea, la articulación glenohumeral, el nervio supraescapular y el nervio axilar.

Para la cabeza de la porción larga del bíceps con el brazo en rotación externa, esta es visible en el canal bicipital entre el tubérculo mayor y el tubérculo menor de la cabeza

humeral debajo del ligamento humeral transverso como una línea hiperecoica, en el modo power Doppler, la rama ascendente de la arterial humeral circunfleja se localiza de forma lateral a la corredera bicipital y puede ser fácilmente evadida durante cualquier procedimiento.

Para la articulación acromioclavicular, después de palpar el espacio adyacente al borde lateral distal de la clavícula el transductor se coloca en el plano lateral y se observa directamente el ligamento acromioclavicular superior como un arco fibroso hiperecoico que demarca la cápsula superior. La infiltración de esta articulación es correcta en el 100% de los casos cuando se combina la clínica con la imagen.

La bursa subacromial y subdeltoidea, situada directamente debajo del acromion y se extiende hasta la tuberosidad deltoidea, esta estructura suele ser evaluada para tratar por infiltración algunos casos de pinzamiento acromial con resultados variables.
La articulación glenohumeral comienza a explorarse desde la apófisis coracoides en el plano horizontal, esta estructura puede ser mejor valorada con un transductor convexo y el abordaje desde la cara superior, es el preferido por diversos especialistas para tratar las lesiones del labrum con plasma rico en plaquetas. En pacientes con capsulitis adhesivas, el riesgo en personas con poco entrenamiento, la infiltración no pasará la estructura de la cápsula y se inyectaría innecesariamente el músculo infraespinoso.

Chang et al. Journal of Pain Research 2018:11 2311–2322.

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